Juan Pablo Ramírez.
La implantación de unidades de cuidados paliativos encuentra cinco grandes barreras en el Sistema Nacional de Salud. El primer gran obstáculo es la falta de cohesión, apuntó el director médico del Centro de Cuidados Laguna, el Dr. Javier Rocafort, durante la celebración de la jornada ‘El final de la vida en los medios de comunicación’, que organizaron el pasado miércoles el Observatorio de Atención Médica al Final de la Vida de la Organización Médica Colegial (OMC) y la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).

“Las comunidades autónomas no respetan el modelo acordado en 2007 en la Estrategia de Cuidados Paliativos en el Sistema Nacional de Salud”, aseguró el Dr. Rocafort. El acuerdo se produjo en el seno del Consejo Interterritorial y se refrendó en 2010. Contó con el apoyo de las comunidades autónomas, autoridades científicas, así como asociaciones de profesionales y pacientes. Este modelo contempla la creación de equipos especializados, que se rigen por una serie de estándares. “Lo oportuno es que haya 100 camas de paliativos por cada millón de habitantes, un equipo por hospital de más de 250 camas  y que haya un equipo a domicilio por cada 100.000 habitantes, entre otros aspectos”, subrayó. Pero hay una parte que las comunidades no han respetado. “En España hay 18 modelos de prestación de medicina paliativa. Un ciudadano va a recibir diferentes cuidados dependiendo si vive en León, en Málaga o Las Palmas de Gran Canaria. No sabemos cuál es mejor, son diferentes. Los paliativos son la única prestación en España que es claramente desigual autonomía a autonomía, con absoluta indiferencia de las autoridades estatales”, añadió. Otro de los puntos que incluye la estrategia es el establecimiento de equipos de soporte. El Observatorio de la OMC ha comenzado un análisis de las regiones. “No existen y son comunidades que tienen no menos de cinco hospitales de más de 250 camas”, incidió.

Dr. Rocafort: “Lo oportuno es que haya 100 camas de paliativos por cada millón de habitantes, un equipo por hospital de más de 250 camas  y que haya un equipo a domicilio por cada 100.000 habitantes, entre otros aspectos” 

La segunda barrera es la falta de equipos de cuidados paliativos. “En España, no llegamos ni a la mitad de ninguno de esos estándares, ni de las camas en hospitales de agudos, ni en las camas en hospitales de media y larga estancia, ni de equipos de soporte hospitalario ni domiciliarios. Quizás donde mejor estamos es en equipos domiciliarios y andaremos por la mitad de lo que tendría que haber”, explicó el Dr. Rocafort, quien lamentó que las comunidades hayan falseado los datos “para no salir demasiado mal en la fotografía”. Según la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), de los 500 equipos que hay en el SNS, cumplen con unos requisitos mínimos. Estos criterios son “que haya más de una persona en el equipo y que tenga una formación mínima de 100 horas en cuidados paliativos”, añadió.

La falta de autonomía del paciente sería la tercera barrera. El Dr. Rocafort destacó que se ha hecho un esfuerzo porque los españoles redacten las instrucciones previas. “Solo un 1% lo ha hecho. La mayoría son testigos de Jehová porque advierten de que no quieren recibir una serie de tratamientos o personas favorables al suicidio asistido”, afirmó el director médico del Centro de Cuidados Laguna.

El Dr. Rocafort señaló en cuarto lugar el “abandono del familiar en su rol de cuidador“. Cuando el paciente se encuentra en el domicilio, necesita un cuidador que suele ser un familiar. Cuentan con escaso apoyo para poder llevar a cabo esta función. “No puede faltar al trabajo y no tiene acceso a los derechos de la Ley de Dependencia”, señaló el especialista.

El Dr. Rocafort lamentó el “abandono del familiar en su rol de cuidador”, ya que encuentra problemas para faltar a su trabajo o acceder a las ayudas de la Ley de Dependencia

La quinta barrera es la falta de una especialización en cuidados paliativos. “No hay formación en la formación y no hay un área de capacitación específica de paliativos en España, el único país de Europa. Los paliativistas somos médicos de familia, internistas, pediatras, anestesistas, oncólogos… Las autoridades han sido incapaces de poner en marcha esta área y el resultado es que muchas personas han sufrido”, reclamó el experto. Esta circunstancia hace que sea imposible además darle continuidad a los equipos. “Se han dado casos de equipos bien configurados que en una oferta de empleo pública (OPE) han sido desplazados todos los profesionales que tenían formación y méritos y han entrado a esos personas con una puntuación de experiencia en otros ámbitos”, destacó.

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