El 17 de septiembre, el Consejo de Europa publicó nueve recomendaciones para una correcta implantación de los cuidados paliativos. España solo cumple dos. El número de pacientes que necesitarían esta atención en nuestro país y no la reciben ha pasado desde 2015 de 50.000 a 75.000, según la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL). Estas carencias se podrían solucionar, en parte, con la ley de derechos y garantías de la dignidad de la persona ante el proceso final de su vida, presentada por Ciudadanos tras consultar a la SECPAL y a la Organización Médica Colegial (OMC). Pero el texto, que goza de un gran consenso, parece en el limbo desde su admisión a trámite en marzo de 2017. Mientras tanto, este jueves, con el debate sobre la enmienda a la totalidad presentada por el PP, empieza la tramitación del proyecto de ley de eutanasia que el PSOE introdujo en junio.

Es un síntoma más de una «indiferencia de años de las distintas administraciones, cuando no desprecio, que es muy difícil de entender», critica el doctor Marcos Gómez Sancho, coordinador del Observatorio de Atención Médica al Final de la Vida de la OMC. A pesar de que en 2007 se lanzó la Estrategia Nacional de Cuidados Paliativos, según SECPAL en 2016 solo 196 equipos y unidades, el 69% de los recursos de paliativos existentes, cumplían unos requisitos mínimos de dedicación y formación (unas escasas 140 horas) de sus médicos y enfermeras.

Parte del problema es económico: dinero que se traduzca en profesionales, unidades, camas… pero que también permita, como piden los expertos, conceder un permiso remunerado a los familiares de un enfermo o tramitar de forma exprés ayudas a la dependencia.

«Cuestan mucho menos estas medidas –subraya Gómez Sancho– que atender a un enfermo en el hospital», donde un solo día en planta sale por 300 euros, según la Red Española de Costes Hospitalarios. Con ayudas a las familias y unos servicios a domicilio bien dotados «se evitarían muchos ingresos, y los enfermos que sí lo necesitan tendrían cama antes. Pero es una pena hospitalizar por falta de recursos a un paciente que desea estar en casa», añade Encarna Pérez-Bret, vicepresidenta de la Asociación de Enfermeras de Cuidados Paliativos.

Otra exigencia histórica de los paliativistas es que se reconozca como especialidad médica. Ahora, como no existe, no se puede exigir para cubrir una plaza –explican tanto Pérez-Bret como Alberto Meléndez, vicepresidente de SECPAL–, y muchas acaban en manos de profesionales sin formación pero con más antigüedad o más nota en las oposiciones.

«¿Por qué no se dan prisa con los enfermos?»

El proyecto del PSOE contempla la eutanasia como prestación sanitaria para pacientes con enfermedades graves e incurables o con discapacidades severas y crónicas que les produzcan sufrimiento físico o psíquico. Uno de los rasgos que más alarman al doctor Gómez Sancho es que prevé un proceso de 32 días desde la solicitud hasta la aplicación. «¿Por qué no se dan esa prisa con los enfermos que esperan ayuda?»: los 75.000 que necesitan paliativos y no los reciben, los 30.000 enfermos de cáncer mayores de 65 años que según la Asociación Española contra el Cáncer viven solos, o incluso los casi 4.000 ancianos maltratados cada año. Todos son susceptibles de ser «seducidos para solicitarla. La eutanasia va a ser gratis (no viene acompañada de partida presupuestaria), y atender a los enfermos es muy caro. El 70% del gasto sanitario de una persona se produce en su último año de vida».

En la misma línea, Meléndez recuerda que según una encuesta realizada por la OCU en 2010 a 3.000 familiares de pacientes terminales, su principal preocupación era ser una carga, por encima del dolor (38% frente a 26%). «Una sociedad a la que a esa persona se le ofrece una salida rápida no sé si es una sociedad en la que se privilegia el cuidado», subraya.

El doctor Gómez Sancho va más allá, y personalmente rechaza incluso que eutanasia y cuidados paliativos sean compatibles. Por eso, sufrió «una desagradable sorpresa» al saber que Ciudadanos se ha comprometido a la ley socialista si se aprueba antes la suya. «Es una calamidad que los políticos intercambien así los apoyos».

Ni enfermos ni médicos la piden

La eutanasia no es, insisten los profesionales sanitarios, una reivindicación generalizada entre los enfermos. De hecho, recibe mucho más apoyo entre la población general, mayoritariamente sana. Un 58,4% de los encuestados en 2009 por el CIS estaba a favor «con toda seguridad» de regularla. Pero, según la OMC, solo el 1% de los enfermos terminales la solicita. El doctor Eduardo Bruera, director del Departamento de Cuidados Paliativos del MD Anderson Cancer Center (Houston), lo explicó en el congreso nacional de SECPAL, en junio: «Cuando enferman, las personas ven otro sentido a su vida. Se ajustan a esa realidad, y muy pocos terminan diciendo que desean morir». Tampoco es una reclamación de los médicos. En una encuesta de la OMC en 2010, más del 70% de los profesionales estaban en contra de despenalizar esta práctica, y solo el 10% estaría dispuesto a aplicarla.

«Cuidar es caro y la eutanasia será gratis»

A %d blogueros les gusta esto: